TIPOS DE ALIMENTACIÓN NATURAL PARA EL PERRO Y EL GATO

En referencia a este conocido concepto, “Alimentación Natural”, se pueden definir tantos subgrupos como queramos, pero de modo útil nos  centraremos en los siguientes: 

– Alimentación cruda con huesos 🍖

– Alimentación cruda sin huesos 

– Alimentación cocinada con vísceras 🥩

– Alimentación cocinada sin vísceras 

En primer lugar, es importante discriminar entre la alimentación cruda y la alimentación cocinada. En referencia al aporte de huesos es  importante resaltar que éstos han de darse siempre crudos, nunca cocinados.  

La alimentación cruda permite el aporte directo de huesos crudos. Los huesos cocinados tienen tendencia a astillarse y deben evitarse.  Además, a los animales que comienzan a comer huesos debemos ofrecerle aquellos fácilmente digeribles, como la carcasa o el cuello de  pollo y pavo. A medida que van adquiriendo experiencia se pueden aportar huesos más duros, como las alitas de pollo, las costillas de  cerdo, etc.  

La alimentación cocinada no permite el aporte de huesos, y por ello hemos de aportar el calcio (y otros minerales) por otros métodos,  como la cáscara de huevo🥚 o complementos vitamínico-minerales comerciales.  

Por otro lado, tenemos cierto margen a la hora de escoger ingredientes: 

La dieta cruda con huesos 🍖 lleva carne y pescado, vísceras, aceites de buena calidad, tubérculos y verduras. ¡Y lleva huesos crudos! Se  puede aportar huevo, y un sinfín de ingredientes que equilibran la ración. 

La dieta cruda sin huesos es similar a la que lleva huesos, pero aporta los minerales por otros medios, como la cáscara de huevo 🥚,  complementos comerciales o preparados farmacéuticos.

La dieta cocinada con vísceras, como su nombre indica, lleva vísceras, que se cocinan con carne y pescado, huevos y vegetales. Al no  aportar huesos, también se debe ajustar el aporte de minerales. 

La dieta cocinada sin vísceras no lleva ni huesos ni vísceras, por lo que no sólo requiere el aporte de minerales sino también de vitaminas  que suelen aparecer en las vísceras.  

¿Y cómo elegir la mejor dieta? 

Es necesario contactar con un experto. Todas las dietas son buenas, si se hacen bien. La elección de una o de otra dependerá principalmente de  los gustos del animal y del humano que la prepara, aunque también intervienen otros factores.  

Realmente, diseñar una dieta biológicamente adecuada no es tan fácil como parece. La raza, la condición corporal, el estado de salud, el lugar  geográfico y la edad son algunos de los factores que deben tenerse en cuenta.  

Las deficiencias minerales y vitamínicas son frecuentes en las dietas no balanceadas. Es frecuente encontrar animales que consumen dieta  casera no balanceada con desequilibrios de calcio y fósforo y de vitamina D, entre otras.  

Para evitar estas deficiencias, es recomendable realizar una analítica sanguínea antes de iniciarse en la alimentación natural. De este modo  podemos acotar mejor las proporciones de los ingredientes de la dieta.  

Por ejemplo, un animal sénior requiere valores de proteína diferentes que un animal adulto. Un paciente oncológico, o un diabético, o cualquier  otro enfermo requiere una dieta específica, en la que se seleccionan con detenimiento las fuentes de proteína (cerdo, ternera, pollo, etc.), de  grasas (aceites, manteca, mantequilla) y de carbohidratos (tubérculos, verduras, cereales en algunos casos).  

Además, la optimización de unos u otros micronutrientes (vitaminas y minerales), junto con la complementación específica por medio de  nutracéuticos y fitoterápicos marcará la diferencia necesaria para obtener resultados adecuados.  

En el caso de la nutrición, cada ingrediente cuenta. En ocasiones falta una pequeña molécula para que el organismo termine de fabricar una  proteína concreta y como no tiene acceso a ella todo lo que lleva “fabricado” no sirve para nada, y ha de deshacerse para eliminarse por la orina.  Esto agota al organismo, que no sólo no puede construir esa proteína sino que además ha gastado muchísima energía en intentarlo. 

Las grasas también deben estar bien equilibradas. El omega 3 y el omega 6 deben presentarse en proporciones adecuadas, y esto se consigue  añadiendo diferentes aceites vegetales, como el de lino, el de oliva o el de girasol, y también otras grasas.  

En cuanto a los carbohidratos, es mejor reducir su cantidad, en la medida de lo posible. Pero todo ha de hacerse de manera progresiva para que  el organismo no se sobresalte con los cambios bruscos.  

Para ajustar el aporte de vitaminas y minerales contamos en el mercado con muchísimos complementos que son de gran utilidad.  

Además, también hay pienso de buena calidad, que se puede combinar con la alimentación natural para conseguir una dieta adecuada,  equilibrada y cómoda.  

Por último, encontramos el alimento húmedo completo. No se ha de confundir con las latas complementarias, que no llevan la proporción de  ingredientes necesaria para una buena nutrición. Las latas que son alimento completo lo especifican en la etiqueta. De nuevo encontramos toda  una gama de calidades, precios y utilidades en estas presentaciones comerciales. 

El mundo de la nutrición es complejo, y por ello es útil contar con el apoyo de un especialista. Sin embargo, una vez se ha “arrancado”, todo se  vuelve más fácil, comprensible e intuitivo.  

Al fin y al cabo, lo que aquí os presentamos no es nada nuevo, se lleva haciendo desde los principios de la historia de la domesticación. La 

diferencia es que ahora contamos con numerosísimos estudios científicos y con herramientas que aportan gran precisión al ejercicio de esta  necesaria labor, alimentar bien a nuestros compañeros cuadrúpedos.  

Jaime Gómez Ávila 
Veterinario Clínico

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